Cuenta una vieja leyenda que tres hombres estaban una vez cruzando un desierto a caballo durante la noche. Cuando se acercaban a un riachuelo seco escucharon una voz que les ordenó desmontarse, recoger unas piedras, ponérselas en los bolsillos, y no mirarlas hasta la mañana siguiente. A los hombres se les prometió que si obedecían, iban a estar alegres y tristes a la vez. luego de hacer lo que les indicaron, los tres montaron en sus caballos y siguieron su camino.
Cuando empezaron a salir los primeros rayos de sol, los hombres se metieron la mano en los bolsillos para sacar las piedras. Para su gran sorpresa, se habían transformado en diamantes, rubíes y otras gemas preciosas. Fue entonces cuando se dieron cuenta del significado de la promesa de que estarían alegres y tristes a la vez. Estaban alegres por haber escogido la cantidad de piedras que recogieron, pero tristes -muy tristes- por no haber recogido más.
Yo me pregunto si nosotros vamos a sentir lo mismo cuando lleguemos al cielo. Estaremos contentos con el tesoro que nos acumulamos en el cielo mientras estábamos en la tierra, y gozosos por las recompensas que Cristo nos dará. Pero también lamentaremos no haber hecho más para servirle.
Saquemos el máximo provecho a nuestras oportunidades para que estemos más alegres que tristes.
Mateo 6:19-20
No os acumuléis tesoros en la tierra… sino acumulaos tesoros en los cielos…
Joyas de pensamiento
1. Los caminos del hombre llevan a un fin sin esperanza… los de Dios, a una esperanza sin fin.
2. El mucho arrodillarnos nos mantendrá en buena condición.
3. Quien se arrodilla delante de Dios puede estar de pie frente a todos.
4. ¡Ejercitémonos diariamente! Caminemos con el Señor.
5. En la narración de la vida, el diablo podrá ser una coma, pero nunca le permitamos ser el punto.
6. No pongamos un signo de interrogación donde Dios ha colocado un punto.
7. Al orar, no demos instrucciones a Dios, simplemente pongámonos a Su servicio.
8. No esperemos que seis hombres fuertes nos lleven a la iglesia.
9. Advertencia: la exposición al Hijo pudiera prevenir que nos quemásemos.
10. No pretendamos cambiar el mensaje de Dios… permitamos que este nos cambie a nosotros.
11. Cuando Dios ordena, Él sustenta.
12. La mayoría de la gente quiere servir a Dios, pero en un rol asesor.
13. Nunca le demos al diablo un aventón… él siempre querrá conducir.
14. La preocupación es el cuarto de revelado en el que lo negativo se revela.
15. Nada arruina tanto la verdad como el estirarla.
16. Seamos pescadores de hombres… nosotros los pescamos y Dios los limpia.
Dios no llama a los calificados, sino que califica a los llamados.
2. El mucho arrodillarnos nos mantendrá en buena condición.
3. Quien se arrodilla delante de Dios puede estar de pie frente a todos.
4. ¡Ejercitémonos diariamente! Caminemos con el Señor.
5. En la narración de la vida, el diablo podrá ser una coma, pero nunca le permitamos ser el punto.
6. No pongamos un signo de interrogación donde Dios ha colocado un punto.
7. Al orar, no demos instrucciones a Dios, simplemente pongámonos a Su servicio.
8. No esperemos que seis hombres fuertes nos lleven a la iglesia.
9. Advertencia: la exposición al Hijo pudiera prevenir que nos quemásemos.
10. No pretendamos cambiar el mensaje de Dios… permitamos que este nos cambie a nosotros.
11. Cuando Dios ordena, Él sustenta.
12. La mayoría de la gente quiere servir a Dios, pero en un rol asesor.
13. Nunca le demos al diablo un aventón… él siempre querrá conducir.
14. La preocupación es el cuarto de revelado en el que lo negativo se revela.
15. Nada arruina tanto la verdad como el estirarla.
16. Seamos pescadores de hombres… nosotros los pescamos y Dios los limpia.
Dios no llama a los calificados, sino que califica a los llamados.
Antes de iniciar una relación seria con el sexo opuesto…
Para saber si estás listo para casarte debes considerar los siguientes votos con aquella persona que estás considerando para compartir tu vida.
1. Acepto el compromiso de tener una relación viva y creciente con el Señor.
Aprovecha tu soltería para superar al máximo tus debilidades. Es un error pensar que tus problemas se acabarán cuando te cases. De seguro en el matrimonio vienen problemas y retos y necesitas estar preparada para afrontarlos.
2. Acepto el compromiso de ser prudente en las finanzas y tener los recursos adecuados.
Podrías usar estas preguntas para saber si estás listo o lista para afrontar un compromiso matrimonial.
- ¿He experimentado la provisión sobrenatural de Dios?
- ¿Estoy fuera de deuda?
- ¿Tengo yo un presupuesto?
- ¿Soy fiel en dar mis diezmos y ofrendas?
- ¿Estoy ahorrando dinero?
- ¿Tengo control de mis impulsos de gastar dinero?
3. Acepto el compromiso de tener definido mi propósito en la vida.
Algunas preguntas que te podrán ayudar.
- ¿Amo a Dios y le sirvo?
- ¿Estoy en la voluntad de Dios?
- ¿Tengo paz acerca de lo que hago para Dios?
- ¿Amo a los seres humanos o solo los aguanto?
- ¿Soy un pacificador?
- ¿Soy un siervo?
Por pacificador queremos decir cuando surgen desacuerdos o problemas en casa o en un grupo donde estamos, ¿tratamos de ayudar a resolverlos o somos parte del problema?
4. Acepto el compromiso de tener un ministerio activo y discipular a otros.
La edad que tengas no excusa para no hacer nada para Dios, todos pueden ser usados, podemos ser una generación de jóvenes de la cual se diga que son "crecidos en su juventud"
5. Acepto el compromiso de tener una relación fuerte con mis padres.
Dios trabaja por autoridades. Es importante que tu vida refleje que crees esa verdad.
6. Acepto el compromiso de tener metas espirituales para mi matrimonio.
Recordemos que el matrimonio no soluciona problemas, los amplifica, debes tener metas en tu vida ahora para que las tengas después.
Si algunas de estas opciones tienen respuesta negativa, ¡a esperar un poco más! Por el bienestar de tu vida y de un matrimonio en Cristo.
1. Acepto el compromiso de tener una relación viva y creciente con el Señor.
Aprovecha tu soltería para superar al máximo tus debilidades. Es un error pensar que tus problemas se acabarán cuando te cases. De seguro en el matrimonio vienen problemas y retos y necesitas estar preparada para afrontarlos.
2. Acepto el compromiso de ser prudente en las finanzas y tener los recursos adecuados.
Podrías usar estas preguntas para saber si estás listo o lista para afrontar un compromiso matrimonial.
- ¿He experimentado la provisión sobrenatural de Dios?
- ¿Estoy fuera de deuda?
- ¿Tengo yo un presupuesto?
- ¿Soy fiel en dar mis diezmos y ofrendas?
- ¿Estoy ahorrando dinero?
- ¿Tengo control de mis impulsos de gastar dinero?
3. Acepto el compromiso de tener definido mi propósito en la vida.
Algunas preguntas que te podrán ayudar.
- ¿Amo a Dios y le sirvo?
- ¿Estoy en la voluntad de Dios?
- ¿Tengo paz acerca de lo que hago para Dios?
- ¿Amo a los seres humanos o solo los aguanto?
- ¿Soy un pacificador?
- ¿Soy un siervo?
Por pacificador queremos decir cuando surgen desacuerdos o problemas en casa o en un grupo donde estamos, ¿tratamos de ayudar a resolverlos o somos parte del problema?
4. Acepto el compromiso de tener un ministerio activo y discipular a otros.
La edad que tengas no excusa para no hacer nada para Dios, todos pueden ser usados, podemos ser una generación de jóvenes de la cual se diga que son "crecidos en su juventud"
5. Acepto el compromiso de tener una relación fuerte con mis padres.
Dios trabaja por autoridades. Es importante que tu vida refleje que crees esa verdad.
6. Acepto el compromiso de tener metas espirituales para mi matrimonio.
Recordemos que el matrimonio no soluciona problemas, los amplifica, debes tener metas en tu vida ahora para que las tengas después.
Si algunas de estas opciones tienen respuesta negativa, ¡a esperar un poco más! Por el bienestar de tu vida y de un matrimonio en Cristo.
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