"Yo también soy hombre"

Estas palabras, de Pedro a Cornelio (Hechos 10), son un recordatorio para cada uno de la actitud que debemos tener hacia nosotros y hacia las personas que ministramosy ayudamos.

El ministerio normalmente nos ubica en los lugares públicos y visibles de la iglesia, porque nuestra vocación es servir a las personas. Muchas de ellas están necesitadas. Vienen a consultarnos para que les orientemos frente a las decisiones importantes de la vida. Cuando están atribuladas, buscan de nosotros el consuelo y la comprensión para sobrellevar la tristeza del momento. En los momentos de confusión acuden a nosotros para que les ayudemos a interpretar el obrar del Señor en sus vidas. Otros nos buscan porque encuentran en nosotros una expresión sincera del amor de Dios.

Todo esto nos pone en una posición de autoridad con respecto a la vida de las personas a quienes ministramos. Somos tratados con respeto. No pocos sienten profunda gratitud por la ayuda que les hemos podido dar en el momento oportuno. Frente a esta actitud de sumisión y aprecio aparece también uno de los grandes peligros del ministerio: comenzar a creer que somos poseedores de alguna cualidad especial que nos distingue de los demás. Perdemos de vista que los frutos que estamos viendo son el resultado de los dones y la gracia que Dios ha derramado en nosotros. Caemos en una falsa estimación de nuestro propio valor. Esto, a su vez, nos lleva a un orgullo que le quita eficacia al ministerio al que hemos sido llamados.

Cornelio también estaba necesitado. Le llegaron noticias que, nada más ni nada menos, uno de los apóstoles iba a visitarlo. Cuando Pedro entró en su casa asumió una postura absolutamente inadmisible para cualquier ser humano: lo adoró. Mas Pedro, con admirable sencillez, lo puso en pie y le corrigió tiernamente: «yo mismo también soy un hombre». En este gesto vemos el intento del apóstol de frenar la adulación que muchas de las personas querían ofrecerle a quien fuera compañero del mismo Cristo.

Si tu ministerio es medianamente exitoso, muchos van a querer elevarte a una posición que no es sana para ti, ni tampoco para las personas con las cuales trabajas. El líder sabio trabaja para que los demás tengan una correcta perspectiva de su persona. No fomenta en otros el sentimiento de que él es indispensable. No busca un trato reverencial ni diferenciado para su persona, sino que ayuda a los demás a entender que él también es peregrino en proceso de transformación. Ha sido llamado a una labor importante, pero esto no lo eleva por encima de los demás ni le da privilegios especiales. En la sencillez y la sinceridad de su andar estará el verdadero secreto de su impacto sobre la vida del pueblo. 

"Alza tus ojos", DCI.

¿Cómo revela Dios Su voluntad? (3)

4. A TRAVÉS DEL FUEGO DE DIOS
Dios te revela su voluntad poniendo una antorcha encendida en tu alma. Dio a Jeremías fuego para los corazones duros. Dio a Nehemías fuego por una ciudad olvidada. Encendió a Abraham por una tierra que nunca había visto. Puso fuego en Isaías mediante una visión que no pudo resistir. Ciento veinte años de predicación infructífera no extinguieron el fuego de Noé. Cuarenta años de peregrinación por el desierto no sofocaron la pasión de Moisés. Jericó no pudo hacer que Josué aflojara el paso y Goliat no asustó a David. Había fuego en ellos.

¿Y no hay fuego en tu interior también? ¿Quieres conocer la voluntad de Dios para tu vida? Responde entonces la pregunta: ¿Qué es lo que enciende tu corazón? ¿Los niños abandonados? ¿Las naciones no alcanzadas con el evangelio? ¿La ciudad? ¿Los barrios marginales?

¡Escuchas el fuego que tienes en tu interior!
¿Sientes pasión por el canto? ¡Pues, canta!
¿Te sientes impulsado a administrar? ¡Administra!
¿Sientes dolor por los enfermos? ¡Trátalos!
¿Sientes pesar por los perdidos? ¡Enséñalos!

¿Cuál es el fuego que te consume?
Anótalo: Jesús viene para encenderte. Él va como una antorcha de corazón en corazón para calentar lo frío, descongelar el hielo y avivar las cenizas. Es al mismo tiempo fuego galileo abrasador y una vela bien recibida. Viene a purificar la infección, a iluminar tu rumbo.

El fuego de tu corazón es la luz para tu sendero. Si la desechas, será a tus expensas. Avívalo para tu deleite. Dale aire. Agítalo. Aliméntalo. Los cínicos dudarán. Los que no te conocen se burlarán. Pero los que te conocen, esos que lo conocen a Él lo comprenderán.

Encontrarse con el Salvador es ser inflamado. Descubrir la llama es descubrir su voluntad. Y descubrir su voluntad es tener acceso a un mundo que nunca has visto.

¿Cómo revela Dios Su voluntad? (2)

2. A TRAVÉS DE LA PALABRA DE DIOS
A través de las palabras de los profetas Dios usó las Escrituras para revelar su voluntad. ¿No hace lo mismo en el día de hoy? Abre la Palabra de Dios y hallarás su voluntad.

"Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda a ninguno de los que me ha dado, sino que los resucite el día último". (Juan 6.39). "Porque la voluntad de mi Padre es que todo aquel que ve al Hijo de Dios y cree en Él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día último". (Juan 6.40).

Es Su voluntad que el mundo sea salvo. Entonces, al saber esto, mi tarea es ponerme en línea con su voluntad. En cualquier situación en que me encuentre y cuando tenga elegir entre dos caminos, debo preguntar: «¿Cuál será la mejor contribución al Reino de Dios?»

¿Forzado a elegir entre dos profesiones? ¿Una de ellas te permitirá tener un mayor impacto para el Reino? ¿Te preguntas si esa persona es con la que tienes que casarte? Pregúntate: «¿Me ayudará a dar mayor gloria a Dios?" Su voluntad general nos da principios que nos ayudan a comprender su voluntad específica para nuestra vida en particular.

3. A TRAVÉS DEL ANDAR CON DIOS
Además, conocemos la voluntad de Dios si dedicamos tiempo a estar en su presencia. La clave para conocer el corazón de Dios es tener relación con Él. Una relación personal. Dios te hablará en forma diferente de lo que le habla a otros. El hecho de que Dios le hablara a Moisés a través de una zarza ardiente no significa que todos debemos sentarnos junto a una zarza a esperar que Dios nos hable. Dios usó un pez para convencer a Jonás. ¿Significa eso que tenemos que tener cultos en el acuario? No. Dios revela su corazón personalmente a cada individuo.

Por esa razón, tu andar con Dios es esencial. Tu corazón no se ve en una visita ocasional ni en una visita semanal. Conocemos su voluntad cuando residimos en su casa todos los días. Jesús no quiere estar donde no lo han invitado. Siempre un caballero, nuestro Señor espera nuestra invitación.
Reunión de Jóvenes sábados a las 6 pm Urb. Alvarez Thomas D-11