"Nuestro Señor atrajo pecadores porque Él era diferente. Captó su atención y les acercó a Él porque sintieron que había algo diferente en Jesús...y el mundo siempre espera que seamos diferentes. Esta idea de que podemos ganar a los incrédulos para Cristo mostrándoles que al final de cuentas somos bastante parecidos a ellos, es un error teológico y psicológico de gran profundidad".
Martyn Lloyd-Jones.